12 noviembre 2011

Yo de mayor quiero ser músico.

0 puesahoraquelodices
Si pusieramos en fila las edades de todos los miembros de esta formación es posible que llegáramos al reinado de Salomón.  Son, en su mayoría músicos amateurs o profesionales retirados que no pueden deshacerse de su pasión, que es la música.  La orquesta Amics de la Musica es un hibrido a medio camino entre una orquesta sinfónica y una big band: cuarenta componentes con los instrumentos de una sinfónica y que se atreven con todo.
Por esas vueltas que da la vida ahora soy la nieta política de uno de sus componentes. Y hoy, desde la primera noticia que tuve sobre ello, los he podido ver en directo, en uno de sus conciertos. Aquí os dejo un ensayo que he encontrado en la red.


No son perfectos, no es por eso por lo que os hablo de ellos. Lo que me ha llegado al alma es ver cómo,  hombres y mujeres en la mayoría de los casos de edades entre los ochenta y los noventa vestían sus mejores galas para ofrecernos su espectáculo. Para el que ensayan todos los días y gracias al cual se mantienen ágiles de mente, de cuerpo y de espíritu.

Y cuando algunos recordamos a nuestros mayores, postrados en camas o en sillas, con la memoria  perdida y el vacío en los ojos y en los labios nos preguntamos cómo. Cómo lo han conseguido. Nos maravillamos y aprendemos de nuevo esa lección vital que habla de vivir con ganas.  Vida es movimiento.  No deberíamos olvidarlo jamás.

04 octubre 2011

30 Libros. 24.- Uno que no le prestaría a nadie.

0 puesahoraquelodices
No presto libros. Los vendo, los compro,  los regalo o ayudo a localizar una copia, pero jamás los presto. No quiero herir su orgullo...

03 octubre 2011

30 Libros. 23.- Uno que le gustaría volver a leer en su vejez

0 puesahoraquelodices
¿En serio?  Uff

¿El motivo? Ver si se ha cumplido todo lo que vaticinaba Orwell o si, por el contrario, todavía nos queda algún resquicio de libertad. Ya vamos casi al 50%...

02 octubre 2011

30 Libros. 22.- Uno de poemas (no valen antologías)

0 puesahoraquelodices
A finales de los 90, la editorial Mondadori puso a la venta una colección de libritos de poesía bajo el originalísimo nombre de Mitos de la Poesía. Lo que sí era original y rompedor era que esos libritos valían 350 pesetas. En el mismo año, si mal no recuerdo, y siguiendo la estela de los libros económicos, Alianza editorial estrenaba su colección Alianza Cien (adivinad el precio) dedicada a relatos o novelas cortas editadas por separado. Pero eso es de otra película.

En aquellos años de librera, con dos tótems de libros diminutos en mitad de la tienda, obvia decir que me leí todos los que pude. De la colección de poesía hubo dos, especialmente dos que llamaron mi atención.




Bueno, en realidad hubo cuatro. Los otros dos fueron Walt Whitman y Charles Bukowski, fruto de haber visto una película lacrimógena en la que sale el Doctor Wilson de polluelo y la afición de la juventud al caca-culo-pedo-pis que tan bien representaba la poesía de Bukowski, pero que a estas alturas tenemos un poco superada. No es que reniegue, solo que puestos a elegir, se queda en tercer lugar.

Y qué mas da, si a mi el que me gusta es Quevedo...