16 noviembre 2006

Crisoles


Mientras viajaba en metro, leyendo unas fotocopias acerca de la fisiología adaptativa del ser humano, (qué apropiado) entraron en el vagón como una manada de abejorros sobrealimentados un grupo de niños cuya media de edad rondaría los 9 años.

Tras darme cabezazos contra la carpeta lamentándome de mi mala suerte a la hora de compartir espacio vital en el transporte público, me dediqué a observarlos. Debían ser unos dieciocho niños, acompañados de un adulto (o eso dice) que llevaban en la mano un pequeño dossier informativo. Ese dossier me decía que probablemente viniesen de hacer una visita cultural por la ciudad (véase visitar un museo). Eso y que todos iban vestidos con la misma ropa deportiva, emblemática de todo centro educativo concertado que se precie.

A mi espalda y junto a una profesora poco entusiasta de las buenas maneras (si lo fuese les hubiese dicho que no gritasen y que dejasen los asientos para las personas mayores) un grupito de unos seis o siete niños y niñas estaban terriblemente interesados en atribuirse novios y novias o, en su defecto, atribuirse los al resto del grupo para escarnio del compañero. Juego cruel.

A mi lado cinco niños, varones, tras apoderarse de los cuatro asientos dispuestos en cuadro y sin importarle un pimiento que entrasen ancianos en el vagón, se pusieron a discutir de política. Seguramente, repitiendo como papagayos aquello que oyen de sus progenitores y sin tener ni la más remota idea de lo que dicen. Fascinante. Lo mas seguro es que se conviertan en lo mismo que su padres por imperativo económico.

Levantando la vista al frente, encuentro a pocos metros, en el centro del vagón, cuatro niñas, monisimas, peinadísimas, preciosas; dando rienda suelta a su encanto físico y sin apenas hablar. ¿Para qué? Si perfeccionan esa técnica, que seguramente les estará enseñando mamá, no van a necesitar abrir la boca si no es para pedir. (se me ocurren otras funciones pero esto es un blog para todos los públicos)

Tardé en darme cuenta de que había un cuarto grupo. Frente a mí. Eran cinco entre niños y niñas. Hablaban entre ellos sin dar voces y una de ellas apuntaba cosas en una libreta de hojas de colores. Eran los únicos que se habían quedado de pie en el vagón. La niña que tomaba notas giró la libreta para que todos en el grupo pudiesen verla. ¡Estaban jugando al ahorcado! No pude hacer otra cosa que sonreír.

Que cada uno extraiga su moraleja.

10 comentarios:

Ricardo dijo...

La verdad es que es bastante triste en lo que se esta convirtiendo la generacion que nos sucederá... Ahora que dices lo del ahorcado, me ha venido a la mente una anecdota muy graciosa de cuando aun era inocente, pero como tengo poca capacidad de concentracion se me ha olvidado... Prometo que si la recuerdo la pondre aqui para compartirla... O por lo menos intentare acordarme de lo que prometo...

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Muy fácil la moraleja que se puede sacar de lo observado por ti: Habían quedado en jugar al ahorcado todos los niños por grupos, pero el último que consiguió terminar era ese que nos dices al final mientras los demás se divertían tranquilamente ya que lo habían trabajado antes de subir al metro...
Fuera bromas, una buena observación. A veces es más interesante estudiar el entorno, te lo dice alguien que ha ido a trabajar en tren durante mas de 14 años...saludos de crónicas hoteleras

Tytyvillus dijo...

Gracias al sistema educativo actual y a los valores morales estuvieran jugando al "aorcao" con palabras como "amoto", "vulimia", "anoresia" y "latinkín".
Me hago mayor...agüeloooooo

Anónimo dijo...

holaa! muy guapo tu blog, en fin lo he conocido a través de gerard C. no se si te habló de mi, el me comentó ke te gustaba el tema de la nutrición, me da pena, pq me hubiese gustado conocerte.
sorry! pero es ke me gustaria ke alguien me dijera ke todo lo sucedido es irreal.

4ª Planta dijo...

Niña, me ha gustado mucho tu blog, ya iré leyendo cosillas con más calma, pero lo que he visto está muy bien!

Saludos

kuching dijo...

Bueno... Son todavía niños. No debemos olvidar que alguna vez también lo fuimos. Se tarda en madurar. Cada uno va a su ritmo.

No creo que Todos vayan a acabar encasillados en un cliché.

Ni puedo decir que mi generación fuese la ostia. Simplemente la recuerdo con más cariño. Pero es fácil olvidarse que de niño todos cometimos muchos errores.... y lo peor es que de adultos no suele mejorar la cosa. XD
un besazo.

Valmón dijo...

Viajar en el transporte público te permite hacer un análisis tan interesante como el que has hecho y ver un futuro gris en los que vienen detrás de nosotros.
Y por supuesto de los educadores, dándoles a cada uno una especie diferemte.
Muy buen poost

AnnaRaven dijo...

En Ferrol jugábamos al ahorcado en los manteles de papel de los restaurantes.
Mmm...
Esos jugadores serán los que escribirán blogs dentro de diez años... :P

RKL Archer dijo...

Ricardo:
colitas de pasa, decían los abuelos que venía bien para la memoria de pez :D

Crónicas:
El tren es definitivamente otro mundo paralelo. Y a este paso, la opción sensata a evitar que te despeloten en los aeropuertos.

Agüeloooo:
ay! echo de menos meterme contigo XD

Silvia y 4ª planta:
Hola y bienvenidas. Silvia, sí que me habló de ti y siento lo que os ha pasado. Un beso.

Kuching:
eres, definitivamente, un tío positivo. Lo tuyo no tiene remedio. :P

Valmon:
gracias, y a ver si te estas quieto y te decides por un blog que me vuelves loca con tanto cambio!! XD

Anna:
en el mejor de los casos escribirán blogs. A no ser que el espíritu de bjork los posea y se conviertan en unos gafapasta. bleeeeej!

Anónimo dijo...

No creo que lo cambien en mucho tiempo, tranquila...