14 diciembre 2006

El mito de la caverna


No hace falta que repita la nausea que me dan los convencionalismos, sobre todo si se acaban usando para beneficio de nadie y molestia de todos. No es necesario que me extienda mucho más en explicar la tremenda aversión que le tengo a unas fechas dedicadas a perder el tiempo intentando expresar una felicidad que no siento y a ponerme como un cerdo de cosas que no debo comer.
Tampoco os voy a contar mi extraña teoría teoría según la cual no somos mas que un atajo de cobardes que no encontramos mejor excusa que el solsticio de invierno para hacer unas paces tácitas que ni nos creemos.
Ni tan siquiera me voy a molestar en deciros que este va a ser el ultimo año en el que participo en una cena de navidad, en el concepto mas tradicional de la misma. Y no lo voy a decir porque a nadie le interesa. Sigo sin comprender la finalidad de estresarse con algo que no nos lleva a ninguna parte para acabar como el rosario de la aurora, es decir, jodidos por dos veces.

Pero sí os voy a soltar unos cuantos pensamientos al aire:

El traje tradicional de ese invecil de rojo, era verde hasta que la empresa Coca Cola se lo cambió.

Esa cosa negra que hay en los canapés, no es caviar, es sucedáneo.

Los ahumados pueden producir cancer.

Cada bocado que le metas al foie o al micuit, recuerda que hubo un pato con un embudo en la boca siendo embuchado hasta que su hígado reventó enfermo.

Cada pieza de marisco a la que le metas un ñasco, recuerda que fue cocida viva, o quizás siga viva en tu plato hasta que la atontes con limón.

La gula del nooooorte no es mas que merluza y patata cocido y hecho fideitos.

Cada vez que segregues saliva mientras cortas ese solomillo de ternera tan tierno, recuerda que vivía hacinada en un cubículo que no le permitía ni moverse, que la separaron de su madre al poco tiempo de nacer.

Cuando te presenten esas aves con salsas imposibles, recuerda que vivían enjauladas con una luz permanente y que le amputaron el pico para que no se auto mutilara con el estrés.

Que aproveche.

Lo peor de todo es que estamos absolutamente convencidos de que el no pasar por todo este calvario sería mucho peor que no reenviar esos mails en cadena, no sea que venga un unicornio verde a fastidiarnos el día; nos deshereden o se nos caigan nuestras gónadas a cachitos después de pudrirse.

Este año, gracias al efecto invernadero, a la lluvia ácida y a sabe dios que mas mierdas atmosféricas, recibimos los anuncios de turrón en manga corta (por lo menos en el mediterraneo). Y algunos quisimos darnos cuenta de que lo que nos presentan como algo fascinante, una vez lo has visto de cerca, no es más que un consumo excesivo por parte del ayuntamiento y del corte ingles de energía contaminante. Nada más.

Luego está el hecho de que para volver a casa por navidad, primero hay que irse, y el partido no está para gastos. ;)

11 comentarios:

Sir Neb dijo...

¿El tío de rojo del que hablas... es el rey? ¿Por eso cuando suelta el discurso va siempre con algo rojo? ¿Por coca cola? :)

Na, si tienes razón... para que negarlo, pero... (mejor el "pero" me lo pienso con algun argumento de mayor peso...) :)

BrownieMan dijo...

Menuda perversión.

No, no lo digo por el post (ni por su autora, Dios me libre) lo digo por las navidades.

¿Qué celebramos en navidad? pues un tipo especial de morriña (y aquí me soltaré la melena; para todos esos del área de Cataluña que lo utilizan incorrectamente ¡morriña no es sinónimo de modorra! ea, si no lo digo exploto)

¿qué tipo especial de morriña? (puede que se pregunte alguno) pues ni más ni menos que añoranza de un tiempo pasado: de nuestra infancia. Sí, de un tiempo en el que todo era más sencillo, cuando te juntabas con la familia a pasarlo bien y a reirte y recibías regalos y jugabas con tus primos y... bueno, ya me entendéis.

El problema está en el problema del ser humano: que crece. ¿Y qué pasa cuando creces? pues que te das cuenta que los regalos cuestan, que ya no te hacen tanta ilusión que te regalen algo que ni de lejos era lo que querías (bendito sea el ticket regalo), que la alegría que veías que mostraba tu familia al estar reunida era, no digamos falsa, pero sí más bien una tregua con el enemigo que al día siguiente si te he visto no me acuerdo (no, seamos sinceros, a veces es más falsa que un duro de escayola) y ya para terminar la jugada, van y te dicen que el gordo del pijama y sus tres competidores no existen, que es tío del Corte Inglés que te lo sangrará de tus ahorros en cómodos plazos.

¿Cinismo? ¿falta de espíritu navideño? ¿rencoroso? no, realista; y sí, a veces la realidad es una mierda aunque le pongamos nata montada y digamos que es un pastel. Por eso (y alguna otra cosa) no me gustan las reuniones de navidad por compromiso, si quiero estar con alguien, pues estoy y si no me sale de los mismísimos, no voy a ir por obligación y ponerte una sonrisita para que tú te sientas menos jodido por tener que venir también (¿suena ridículo o soy yo?). Mi única esperanza es que alguien, algún día, se dé cuenta que sólo las reuniones que se hacen de forma voluntaria, de corazón, son las que valen y no por un chantaje emocional a la manera de "se rompe España" de los nacionalistas de bigotillo; eso no es una familia ni un grupo de amigos ni nada. Aparentar que se "es" (en este caso una unidad) no es lo mismo que "ser" ni por arte de magia ni por mucho repetir lo de "es una tradición" una cosa se transformará en la otra. Eso sí, lo peor es que cuando sí es necesario "ser" te das cuenta que sólo queda eso: un teatro de humo para los niños y abuelos.

Ala, mi granito de cinismo gratis

kuching dijo...

Dan vacaciones. Hay familias bien avenidas. La gente puede reunirse. A mi me hace ilusión ver a la mía.

Lo de los animalitos víctimas... En fin. Tengo asumido que soy un omnivoro con mala leche. Soy como un león con rifle y que tan sólo tiene a sus cachorros para comer, me da la misma pena que a él, oiga (Sí el león macho se come a sus crias para evitar competencia...si la leona no lo para)

Lo del consumismo... Cada uno gasta lo que quiere. cortar los regalos es solo cuestion de declarar publica y seriamente que no se quieren.

aunque en el fondo hasta un duro de escayola, si viene de alguien a quien quieras, hace ilusión.

BrownieMan dijo...

Veamos (esto de rebatir gratuitamente tanto positivismos seguro que me buscará un mal karma en la próxima reencarnación; quizás me toque gusano, recaudador del fisco o mujer):

Según qué sector laboral, las vacaciones te las tienes que pedir y no es que te las vayan a dar fácilmente en las fechas que quieres (por ejemplo, un hotel está siempre abierto y tiene que haber siempre alguien trabajando, no sé si me explico). Las familias... es cierto, la mía está bastante bien avenida y me gusta pasar algún tiempo con ella pero no toda la gente que comparte sangre se tiene que llevar bien (no miro a nadie). La gente se puede reunir... si Iberia o Vueling o Santa Rita Voladora con chanclas no cobrara un puto congo por un billete de un vuelo de hora y media; joder, parece que el piloto te va a llevar a caballito y hay que pagarle las ginebras del viaje.

Los animales víctimas... soy carnívoro así que un punto para el biólogo M-O-L-E-C-U-L-A-R (¿ves? así suena como más chachi, más poderoso). Eso sí, seguro que el León no se pasa media hora jugando a la pelota vasca con un cachorro antes de merendárselo untado con nocilla; una cosa es comer cosas ricas y otra planear la mala leche contra el bocadillo.

Lo del consumismo... cierto que cada uno gasta lo que quiere pero si tienes una familia media de 5 miembros por huevos te vas a tener que gastar más pasta que si sólo estáis tu pareja y tú; a los amigos no los cuento porque tampoco me gasto tanto en vosotros :P (no, esto último es falso, la verdad es que gasto tanto en vosotros como en mi familia y sí que es un congo pero no lo tengo como una obligación; es más, regalo cuando me encuentro algo que sé que a un amigo le va a hacer ilusión aunque esa persona no me compre luego nada a mi. No doy esperando recibir, vaya).

Lo siento, me has parecido demasiado optimista aunque tengas razón; ahora está de moda maldecir las navidades. Tío, antes molabas.

BrownieMan dijo...

Dios, ya parezco Casti de buenas.


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOO, VIVAN LAS NAVIDADES; OS QUIEROOOO A TODOS!!!!!!!!!!


Y así se acaba con una segunda amistad en menos de 48 horas.

BrownieMan dijo...

Por cierto y antes de llegar a (más) malentendidos: Comodoro, lo de no miro a nadie no iba por tí; hay más gente leyendo este blog que sí que sabe a que viene...


Ah, y el próximo año te jodes y nada de libros; dos duros de escayola XD

Tytyvillus dijo...

¿Pues qué quieres que te diga? Si los ahumados producen cancer, los animales son torturados, y las lechuguitas resultan que tienen sentimientos....O me alimento del aire o me paso por el forro la conciencia de los de PETA (ojo, los de la concienciación pro-animales, no los de los que se lían) y me jarto de jamoncito 5J, gambitas de Huelva y langostinos de Sanlucar (y sí, sé que el marisco es como una cucaracha pero marina y me da lo mismo).

RKL Archer dijo...

el jamon de bellota ni lo mientes que eso es sagrado!! :P

Vamos, que de todo el post aqui el personal solo se ha quedado con lo de los animalitos. Pues mira, las clases de metáforas son de cinco a seis, así que ahora no toca. Nunca he hecho apología del veganismo y no la voy a hacer ahora, porque no lo soy. Pero hay cosas que no está de mas recordar en estas fechas que-somos-todos-tan-jodidamente-felices.

Sir neb: si... claro era el rey... de la gamba XD

Nocturno dijo...

FELIZ NAVIDAD!!!!

Tytyvillus dijo...

No, si lo de los animalitos a mi me la pela (a las gambas me refiero, of course). Lo de ser tan flower power en estas fechas como que no me lo creo. De hecho es una época donde tradicionalmente los psicólogos se ponen las botas de la misma forma que el corte inglés o el media markt. Súmale a esta época tan depresiva el aumento de estimulantes depresivos como el alcohol y tienes una villancico de llorera digno de una peli de Benigni (o como leches se escriba). Pero a mí, personalmente me gusta por que mi alcoholismo se camufla entre tantas "copitas y cenas" de amigos.
Hip, flis navi(hip)dá

LeRTo dijo...

Consumismo, felicidad a punta de pistola y más consumismo. A mis ojos eso son las navidades.

Pero el consumismo tiene sus ventajas. Ventajas tales como la creación de empleo (temporal y basura, pero empleo al fín y al cabo), el aumento de beneficios del sector servicios (beneficios que van a parar al dueño de ese cochazo que nos explota y que nos restriega por la cara que puede invitarnos a comer solomillo a toda la plantilla en la cena de empresa, pero beneficios al fin y al cabo) y el ver a la familia tras una larga temporada (toda la familia junta es peligroso y el que no haya salido herido de alguna cena familiar que se sienta afurtunado... pero la familia es la familia).



Ves como todo no es tan malo? ;)