22 marzo 2007

Ideas propias


Cuando alguien se convierte en padre, ya que no se entregan certificados de aptitud para ello, suele ser frecuente que convierta la educación de su pequeño vástago- y con ello su vida entera- en la proyección de lo que uno mismo nunca fue. Inevitablemente, cada desengaño producido por unos esfuerzos a veces exagerados por hacer de un hijo un ser superior, se convierten en la constatación de que éste es un ente autónomo y distinto de sus progenitores. Esto es algo por todos sabido.

¿Pero qué ocurre cuando aquello que toma vida propia nació para ser sometido a nuestra voluntad?

¿Qué ocurre cuando nuestros personajes se amotinan?

Una idea te ronda por la cabeza, consigues plasmar brevemente, y antes de que se esfume de tu mente un boceto de una historia. Incluso de un modo vertiginoso tu mente va desarrollando página tras página, mucho antes de que tus dedos hayan empezado a pulsar una sola tecla, el desarrollo de la historia. Corres a desarrollar todo lo que puedas antes de que tus neuronas empiecen a olvidar ese relato sorprendentemente bien hilvanado... pero ocurre algo que nadie se espera.
De repente, algunos personajes toman conciencia de si mismos, se llevan a los demás a rincones oscuros, donde el autor no pueda verlos, y planean un golpe de estado. Cuando uno menos se lo espera se encuentra con un motín a bordo. Te han amarrado a la silla, han tirado la lámpara al suelo, lanzaron tu portátil por la ventana y campan a sus anchas por tu casa. Te dicen que no piensan volver al relato a menos que sean oídas sus condiciones.

Al final, y una vez recompuesta tu dignidad, resulta que el que iba a morir se acaba casando con la guapa, que el personaje más plano de la historia resulta ser un devorador de libros de filosofía y el de la silla de ruedas no perdió la movilidad en un tiroteo, sino haciendo escalada.

Conclusión. La próxima vez que quiera escribir un relato dejaré escrita una sola palabra. Es posible que con la humedad del ambiente sea capaz de germinar y convertirse en un relato por si solo.

1 comentario:

EntreRenglones dijo...

...Muy gráfica tu descripción de los personajes amotinados, Rakel. Sí, a veces ocurre, incluso han logrado hacer naufragar más de una historia. O el autor tiene muy claro el rumbo o puede pasar cualquier cosa. Escribir y crear es siempre una aventura. Interesante tu blog, amiga...
TE SALUDO: LeeTamargo.-