03 octubre 2007

Octavio Fernandez Zotes

Octavio Fernandez Zotes, es un poeta que colgó la bata y el fonendoscopio y aprovechó el solaz para hacer de su capa un sayo y convertirse, por la gracia de su merced, en un bohemio que vive del cuento (en realidad de la poesía y de la jubilación),en alguien a quien admiro y respeto y en alguien cuya opinión comparto más de lo que a veces le haya podido dar a creer.

Pero la parte que más disfruto de él, es sin duda, su vena irónica y mordaz con la que no deja títere con cabeza. Lo mejor de todo es que tiene razón.
Lo que viene a continuación es un relato corto de Octavio con el que no tuve por menos que sonreír y que misteriosamente resulta un recuerdo recurrente en los últimos tiempos.


Me da cierta vergüenza escribir ésto aquí, que es lugar de escritores y no sé si seré bien recibido, porque yo, antes era poeta.
Os preguntaréis porque os lo suelto así, en frió y sin preparación previa. Pues por eso, por que yo os he adelantado que "era". De seguir siéndolo , o no lo diría, o se me notaría demasiado el rubor, o la voz me saldría intermitente como si fuera tartamudo, o como si fuese un anuncio luminoso de la Quinta Avenida. (No he estado nunca en Nueva York, pero ésto siempre queda muy cosmopolita).

El abuelo Joaquín, que era un lince, ya me lo había advertido cuando, con la candided de la infancia, le había soltado, de sopetón y por sorpresa, que de mayor iba a ser poeta. Él, con retranca y encogiendo los hombros, me dijo:
--Allá tú, ya irás viendo donde te metes--

Antes, cuando en alguna reunión alguien me preguntaba, no por nada sino porque algo hay que preguntar, a qué me dedicaba, notaba que al contestar:--Soy poeta--, la gente, en un acto reflejo, primero se llevaba la mano al bolsillo para asegurar el futuro de su cartera y luego miraba de reojo a uno y otro lado, en la seguridad que en cualquier momento aparecerían los loqueros. Ésto, la verdad, era muy mortificante.

Ahora ya no; ahora contesto que soy escritor y ¡menuda diferencia! No hay ni comparación. Es otro respeto y otra cosa. Como si hubiese ascendido de categoría.

La verdad es que no he escrito más que tres o cuatro narraciones breves, no sé si buenas o malas porque no las conoce casi nadie. Pero ya me han hecho una entrevista para la Hojita Parroquial de mi pueblo (claro que , todo sea dicho, soy primo lejano del párroco). Han citado mi nombre en un programa nocturno de una emisora de radio local; uno de esos que sólo oyen los camioneros aburridos. También estaba previsto un reportaje en un semanario, de buzoneo gratuito, que edita el Ayuntamiento. Pero a última hora no ha podido ser, porque los prebostes locales se percataron (no sé quien habrá sido el cabrón que se ha chivado) que no militaba en la opción que en estos momentos es políticamente correcta. Ésto me ha llevado a pensar que debo ser más cauto, mas dúctil y más maleable a la hora de elegir, en cada momento, la postura más adecuada.

Incluso estoy decidido a escribir una novela. Ese día será grandioso; será el triunfo definitivo. Algo así como jugar al póquer y ganar. Al principio la empresa me asustaba un poco y me resistía a emprenderla. Ahora ya, visto lo visto, no me parece tan difícil. Es cosa de cortar y pegar: Un poco de los Pilares.., por aquí, como si fuese historia; un poco del dichoso Código, por allá, como si fuese investigación; todo ello rebozado en Tolkien, que le da un toque como de fantasía; pones a follar a todo el mundo, con alguna que otra "fellatio" que queda muy "progre"; lo agitas enérgicamente en coctelera y puede quedar una cosa muy apañadita.

Hasta puede ocurrir que, si no tomo a tiempo las debidas precauciones, acaben encerrándome en la jaula de oro de la Real Academia de la Lengua.

4 comentarios:

Valmón dijo...

Si, este señor es un diosecillo. Un gran hombre.
Me ha encantado todo este post

Sinda dijo...

xD
genial!

Sinda dijo...

Estooooooo soy Anna, pero esta cuenta es la de mi madre.

Octavio dijo...

Y es que ya no se puede uno fiar de nadie. Google es un chivato y, siguiendo su cuerda, yo , Octavio Fernández Zotes, he llegado hasta aquí. Y he llegado a tiempo para agradecerte, Raquel, el detallazo que has tenido para conmigo repruduciendo en tu blog esta "inmensa parida" mía.
Gracias, missgps, yo también te admiro.
Un abrazo.