04 noviembre 2007

Cell


En ocasiones, los motivos que me llevan a leer una u otra cosa son tan variopintos que es preferible pasar por excéntrico antes de demostrar la total incoherencia de mis actos. Dicho esto, voy a probar con un género de escritura nuevo y absolutamente ajeno a lo que haya intentado antes: la reseña.
Obviaremos detalles por todos conocidos, o en caso contrario, datos que cualquiera pueda conocer leyendo la contraportada en su librería habitual. Vamos a lo que nos pide el cuerpo.

Hay muchas cosas que no me gustan de Stephen King: entre ellas un lenguaje en exceso coloquial que me ha dado que pensar acerca de su dilatada obra. Aunque es cierto que una de las reglas no escritas de los best sellers es el poseer un lenguaje sencillo -supongo que dado el volumen de páginas que suelen tener- otra cosa es la ausencia absoluta de control sobre el lenguaje coloquial incluso en boca del propio narrador.
Dejando eso de un lado, tema que uno olvida cerca de la pagina 200, la imaginación retorcida y atroz del autor sigue siendo brillante, incluso con un tema tan trillado, y a la vez tan de moda como el terror zombie.
Es una novela cruel, con la que reflexionar sobre nosotros mismos, sobre nuestras convicciones, sobre la manipulación nuestra de cada día. Habla del egoísmo, de la insolidaridad, de la amargura, de un futuro incierto y de un mundo sin esperanza.

4 comentarios:

Valmón dijo...

VAs a hacer que lo añada a la lista de mis lecturas pendientes y que, por una vez en mi vida lea algo de este caballero

AnnaRaven dijo...

Hmmm tengo una crítica a tu reseña. En realidad no sabes si el uso del lenguaje que tanto te molesta se debe al propio Stephen King o a que el traductor es un paquete.
Por ejemplo, los libros de Haruki Murakami en inglés tienen un dominio del lenguaje acojonante, y se supone que ese hombre en japonés (y olé!) escribe de un modo muy parecido, muy poético muy... "flamenco chill out".
Sin embargo en "Los crímenes de Oxford", novela escrita en español en en oringinal, cuando la lees el inglés no puedes evitar que tu "voz interior" le ponga un acento patatero españolito al inglés porque suena demasiado forzado, simple y sieso.

kuching dijo...

En todo caso he de decir que debe existir de todo. Yo tuve mi época Stephen King en la adolescencia (no la habría tenido si escribiese a lo Umberto Eco).

Debe existir de todo y cuando hablas de pueblerinos de Maine -colorado- (es muy importante decirlo así...que esto lo aprendí en la adolescencia) parece mucho más apropiado utilizar un lenguaje coloquial.

RKL Archer dijo...

Valmón: me alegro. Se supone que ese es el fin, ¿no?

Anna: lo que comentas es cierto y más de una vez (cosa que me ha llevado a acaloradas discusiones) los traductores han conseguido hacer un libro absolutamente infumable. Pero no creo que sea el caso. Cuando alguien traduce "tremendo gilipollas" supongo que en el originial pondría algo parecido.

Kuching: Eso es evidente. Si un escritor pone un texto con un lenguaje que no se adecue a las circunstancias del personaje es para darle con el libro en la cabeza. Yo me refiero a las palabras del narrador, que en este caso es un narrador ajeno y omnisciente.