02 abril 2007

Los cojones y el trigo

6 puesahoraquelodices
Recuerdo una conversación en la que una persona nos hizo reflexionar acerca de qué resulta peor: un terrorista o un psicópata. Por unanimidad decidimos que era peor el psicópata puesto que el terrorista, a fin de cuentas y comulguemos con ellos o no, defiende sus principios, mientras que el psicópata sencillamente carece de ellos.

¿A qué venía esto? Ni idea.

El viernes pasado cayó en mis manos un ejemplar del diario gratuito ADN (El Jueves resultaría mucho más veraz en cualquier campo a tratar, pero qué le vamos a hacer) en el cual la premiadísima Espido Freire, en su columna y bajo el título "Oprobio Obliga" se dedicó a comparar la versión cinematográfica de Miller "300" y en concreto el inicio de la película -en la que se relata selección que se hacía con los bebés, como parte de la agogé- con las tácticas eugenésicas de Adolph Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Véase Genocidio Judío, u Holocausto.También compara el modo de vida espartano con la época fascista alemana cuya propaganda instaba a todos a prepararse y luchar.


Sin haberme repuesto del todo de semejante oda a la bobochorrez humana, el mismo día y en otra publicación: la Guía del Ocio de Barcelona, Edmon Roch compara a los trescientos espartanos del largometraje con talibanes o con suicidas de Al Qaeda. Exponiendo para mayor comprensión de las masas, que el único motivo que tenía Leónidas para luchar contra Persia era el hecho de no querer arrodillarse ante el Rey Jerjes. Y el "preparaos para la gloria" no es más que un eslogan subversivo de hace unos pocos miles de años.

Me voy a morder la lengua... No se si podré contenerme... Dios mio, no puedo.

Al tal Roch lo vamos a dejar por un caso perdido. Si tenemos tiempo le enviaremos flores a la familia con una tarjeta y nuestras condolencias. Pero Espido Freire, de los Freire de toda la vida... ¡Alma de Dios! ¿Y tu te dignas a ser proclamada la voz de nuestra generación? Pensaba que nosotros los "mileuristas" a pesar de no tener grandes medios económicos podíamos seguir haciendo uso de las bibliotecas públicas y de Internet. (a mi se me ocurren aún más medios para zafarme de la garrulez que me persigue, pero con esos ilustro) Yo pensaba que una persona cuyo trabajo siempre habla de ella se dignaría, como mínimo, a informarse de aquello contra lo que va a arremeter. Pero no. Resulta mucho mas cómodo marcarse unos cuantos fuegos de artificio y flagelarnos con el látigo del puritanismo mal entendido y de la moral de cafetería.

¿Para qué nos vamos a detener en detalles insignificantes como que la mal llamada eugenesia espartana era un mal menor, dada la escasez de territorios para cultivar y el ingente número de bocas que alimentar? ¿Por qué íbamos a tener en cuenta que la agogé no es comparable a darse de baja de telefónica, sino que uno solo tenía que abandonar Esparta para no tener que cumplirla? ¿Por qué nadie habla de la libertad y la autonomía de la que disfrutaban las mujeres espartanas en comparación a cualquier otra civilización hasta finales del siglo veinte, a excepción hecha, quizás, de los pueblos del norte de Europa? Esa parte no interesa ¿No? Y lo mejor de todo. ¿A quién demonios le importa si un pueblo pierde la libertad a manos de otro?

Y que conste que esto no es una crítica cinematográfica, sino más bien, una ínfima defensa de la historia de Grecia.

Parafraseando a Neal Stephenson (reverencia) hay quien tiene demasiadas opiniones y muy poca información. Avergüéncese, como Grass, tal como relata en su columna. Pero avergüéncese de no estar a la altura del pedestal donde la han subido.

Estos son los iconos en los que tiene que verse reflejada una generación, ya de por si demasiado asqueada del mundo de cabra y pandereta en el que vive. No me den héroes. Solo quiero vivir tranquila.