30 marzo 2008

Rafael Azcona


Vivió la república, la guerra, la posguerra, la dictadura, la transición y la democracia de nuestro abrupto terrenito cañí con vistas a dos mares y un océano. Supongo que no necesitó mucho más para ponernos delante de un espejo y contarnos cómo era la vida en este país.

Le despedimos hace pocos días con la misma pompa y boato que tuvo en su vida, es decir ninguno.

Pero cualquier amante de las letras le rendirá su sincero y discreto homenaje.

Buen viaje maestro.

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