10 noviembre 2008

El efecto Cebiche

5 puesahoraquelodices
Hace años, cuando trabajaba para el malvado capital, tuve como compañeras a un grupo de mujeres de muy diversas procedencias. Nuestros descansos y momentos de solaz (que no eran muchos) los dedicábamos en gran medida a conocer un poco más la cultura y las costumbres de nuestras compañeras, momentos en los que, he de confesar, conocí cosas realmente valiosas.
Hablábamos mucho de cocina. Soy una forofa de la cocina internacional. Y nuestras compañeras peruanas nos decían día si, día también que teníamos que ir todas juntas a comer "Sebiche". Evidentemente, como nadie conocía el plato, dimos por hecho que el nombre del mismo era sebiche, hasta que hojeando un recetario descubrí un pescado macerado en limón y cilantro (entre otras especias y que esta de vicio) que se llamaba Cebiche. ¿Y a qué demonios viene esto?

Actualmente, tengo un profesor de origen colombiano, y dada su tendencia al seseo -unida a lo poco que lee la gente- toda la nomenclatura dada por él es asumida del mismo modo que él la pronuncia. Resulta la mar de divertido ver a gente que por lo general no sesea soltando perlas como "blastosisto", porque da pereza leérselo.

Hay toda una legión de analfabetos catódicos que a falta de saber como se escribe una palabra, se la inventa. De ese modo vemos que la expresión "A bote pronto" se convierte en "a voz de pronto" (la voz de quien?). Los chocos se convierten en chopos ( un árbol cortado en tiras y frito a la andaluza?) y demás burradas al uso.

Así, entre desbarre y desbarre, nos ha dado por acuñar un nuevo término: El efecto cebiche, que pretende definir todos aquellos palabros que han caído en la oreja de alguien, pero que jamás buscó en un triste diccionario.

A todo esto, el pescadito de marras está de muerte.