09 mayo 2009

2009 (1a parte)

Maria se colocó de nuevo las botas tras pasar por el arco detector de metales del aeropuerto. Todas sus pertenencias habían sido escaneadas y escudriñadas por los agentes de seguridad y el registro había sido metodicamente anotado en los archivos centrales.

-Señorita, estos comprimidos no aparecen en su ficha médica.

-Son vitaminas.

-¿Los ha comprado en el mercado negro? Sabe que todos los farmacos que tome deben quedar registrados en su ficha médica. Es por su propia seguridad. Pueden intoxicarla si adquiere productos fuera de las vías legales...

-¡Si!, Si.. no se preocupe. Hablaré con mi médico de cabecera, no sufra por mi.- Suspiró con hastío.

-Veo que fué usted detenida hace un par de semanas.

-Si. Por leer. ¿Puedo pasar ya?

El guardia de seguridad asintió con la cabeza de mala gana y María se puso la americana.

-¿Motivo de su viaje?- Irrumpió de nuevo el guardia.

-Trabajo.-Escupió ella.

-Su empresa no tiene clientes en esa zona del país.

-Estamos abriendo mercado.- Sonrió. Era una mezcla entre sonrisa y degustación de limones.

-Está bien. Recuerde las horas de sellado. Aquí tiene una tarjeta con las oficinas más cercanas a su hotel.

-Gracias.- Terminó de colgarse el bolso en el hombro y agarró de un zarpazo el mango de su maleta de cabina.

Echó a andar hacia su puerta de embarque. La esperaba un gigantesco pasillo lleno de pantallas que cambiaban al paso de cada uno de los pasajeros que se acercaban a ellas. Durante los ultimos seis años el gobierno, en un supuesto esfuerzo por simplificar la vida de los ciudadanos había unificado toda la documentación personal en una sola tarjeta equipada con un chip. En ese cuadradito se hallaba toda la información social, legal, médica, laboral... Y cubría las funciones de documento identificativo, tarjetas de crédito, permiso de conducir, tarjeta sanitaria, etc. Cada nuevo dato era incorporado al chip y los ciudadanos no tenían que arrastrar billeteras del tamaño de balones. En poco tiempo los límites del derecho a la intimidad se fueron tornando más y más difusos. Al mismo tiempo, el miedo exacerbado y metódicamente provocado por los medios de comunicación a la falta de seguridad estaba llevando a la población a ceder sus derechos inalienables a cambio de una quimera llamada protección eficaz. De ese modo, toda puerta que se cruzara, todo arco detector, todo pasillo, estaban provistos de lectores digitales que tenían acceso a cualquier dato perteneciente al ciudadano. María recibió en ese pasillo otra dosis de realidad cuando los anuncios de las pantallas luminosas pertenecían a comercios en los que ella habia comprado recientemente.



El hotel era modesto, con cierto aire antiguo y decadente. Tras deshacer su maleta bajó a la terraza soleada de la cafetería. Pidió un té, se embutió las gafas de sol y se echó hacia atrás sobre el respaldo de forja de su silla mientras miraba a la lejanía.

- Está bueno ese brebaje? -preguntó una figura sentada en la mesa que tenía justo detrás. María se giró discretamente y descubrió a un hombre de pelo negro y tez oscura que leía la prensa.


- Le interesa por algún motivo especial?

- A mi no. Es usted quien me ha llamado. No se le ocurra girarse. Siga mirando al frente y ponga cara de estar molesta.Esta noche pida compañía en su habitación.

- Pero...

- Dentro de poco no tendrá que temer por su reputación, así que tranquila. Ya sabemos en que habitación se aloja. La única cosa que necesito saber en este momento es si está comletamente segura de lo que va a hacer.

- Completamente.

Desde hacía unos tres años y fruto del exaustivo control, la policía tenia conocimiento de pequeños grupusculos de población que vivía en la clandestinidad. Entre los agentes eran apodados "fantasmas". La población civil desconocía su existencia ya que la prensa callaba y los rumores eran erradicados de modo drástico. Esos "fantasmas" eran renegados sociales. No tenían documentación y oficialmente no podían acceder a un trabajo ni un crédito. Eran los únicos que todavía usaban el papel moneda e incluso el trueque. Vivían en comunidades autoabastecidas y oficialmente nunca habían existido, o habían muerto.

4 comentarios:

Didac Valmon dijo...

el verdadero comentario te lo haré cuando publiques el final, de momento la simpleza de decir que me está gustando y que promete. Luego decirte que te eché de menos en la presentación!

AnnaRaven dijo...

Hmmm Rakel Stephenson y sus aventuras en el desgastado mundo del temprano cyberpunk...eh? :P
Muy bien que sigas escribiendo como una posesa, muy bien.

kuching dijo...

Me gusta leerte. Pero me he quedado pegado por las estiquetas de reacciones. Es decir si me gusta marcar "me parto" no parece adecuado e "interesante" parece un poco un desprecio dado que me gusta.

Total que igual deberías renombrar las etiquetas esas de las reacciones.

RKL Archer dijo...

Hola chicos,
tenía el blog en actualización automática y por eso no he contestado.

Diego: de que presentación hablas? No recibí nada.

Dra Raven: Nuala Stephenson? Me va lo retrofuturista. Como mola Star Trek!!!!

Kuching: Es dificil encasillar todos los estados de animo en tres etiquetas. Las puse así porque en ocasiones escribía criticas muy viscerales y el feedback que recibía era que se reían mucho con mis "ocurrencias".
Un comentario tambien me vale :)
Un beso