27 julio 2009

De tontos.

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Si realmente las nuevas generaciones hubieran ido empeorando al ritmo de las criticas de sus mayores, la Humanidad se habría extinguido hace mucho tiempo en un paroxismo de imbecilidad e incapacidad. No ha sido así; de hecho, se diría que el porcentaje de imbéciles y de incapaces se mantiene estable (y abundante) a traves de los siglos.

Rosa Montero

24 julio 2009

Loa cuentos eróticos de mi abuela

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En ocasiones, cuando las circunstancias que nos rodean superan nuestras expectativas físicas y emocionales hasta el punto de derrumbarnos hay una voz que nos sale del interior o de alguien muy cercano que, cual pepito grillo nos consuela diciendo: "Verás cómo un día nos reímos de todo esto."

Ahora imagina que esa situación es la Segunda Guerra Mundial y tu, una joven viuda que habita en una isla del caribe tomada por el ejercito estadounidense como base.

Los cuentos eróticos de mi abuela es una historia dura donde el pillaje, la depravación y la falta de escrúpulos son moneda de cambio, pero estos están teñidos por el velo suave y aterciopelado de la memoria de la que ahora es una anciana de 90 años, que le relata a su inocente nieto las peripecias de entonces. Y en los entreactos, a modo de entremés, se añaden antiguos cuentos de las islas cuyo componente erótico parece el resultado de un juego de niños aún no perturbado por el alquitrán fascista y mutilador de la moral católica.

En definitiva, una historia para leer con calma, en las tardes de lluvia junto a un tazón humeante y disfrutarla con la misma serenidad con la que el pequeño Johny las escucha de su animada abuela.

Brillante.

19 julio 2009

Sputnik, mi amor

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He tenido mis mas y mis menos (los sigo teniendo) con la calma cinematografica nipona. Con el manga me sucede algo parecido. Sin embargo, con la narrativa puedo brindar por dos aciertos en mi haber, fruto de la más absoluta casualidad y curiosidad:Edogawa Rampo -del que hablaré en otro momento- y Haruki Murakami.

A fin de abrir boca preferí empezar con el tomo más ligero que encontré, si no en contenido, por lo menos en paginas, cobarde de mi. Y en una tarde de Fnac compulsivo decidí hacerme con Sputnik, mi amor.

El primer parrafo del libro me dejó traspuesta, atónita y con ganas de más. Y a lo largo de la historia, contada con parsimonia y detalle, Murakami va haciendo un zoom lento, persistente y sin tregua sobre tres personajes que buscan desesperadamente el refugio de sus soledades y su rutina hasta llegar al alma y al mismo delirio.

La narración hipnotiza, absorbe, no deja que despegues los ojos del papel y al final, como no podía ser menos, emociona.

17 julio 2009

Mirad, mirad, malditos.

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Las sociedades industriales están convirtiendo a sus ciudadanos en yonkis de la imagen, es la forma mas irresistible de contaminación mental.


Susan Sontag

14 julio 2009

Dudas existenciales tras leer snow crash

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-¿Cronológicamente cuanto tiempo transcurre durante la novela?

- La madre de T.A. se pone de morros con el poligrafo, el mismo en el que le han metido toda clase de mierdas y sueros extraños... ¿y no pasa nada? ¿Sale impune? ¿Le dan un chocolatito y para casa?

-Una cría de 15 años se pasa varios días secuestrada. ¿Y la yonki de la madre no se inmuta?

-¿que coño pinta la madre en la historia?

- ¿Dónde se puede comprar a un bibliotecario como ese?

- ¿T.A. nunca se ha clavado la dentata? Sería una guasa.

- ¿Que pasa con la colla de zumbados de la almadía? ¿Montan una peluquería?

-¿Donde demonios está el epílogo? (Y que alguien tenga cojones de decirme que no hace falta)

-Con dos catanas y un wakizashi, ¿alguien puede moverse con normalidad?

Sed buenos.