04 enero 2010

Dejadme Salir

Hace unos años, dada la gran cantidad de versiones posibles de los grandes monstruos de terror, me pareció interesante poner algo de cordura en las reproducciones mas fieles del cine y leerme algún que otro clásico.

Así, resulta que el marcado erotismo que rezaban los criticos en películas como Nosferatu o el Dracula de Coppola, que al parecer tan bien reflejaban el ambiente de la novela en cuestión, quedan reducidas a un chupeteo de tetilla involuntario de doña Mina Harker. Con todo y ello, y a pesar de que la anagnórisis de la novela es que, tachan!, el tío es un vampiro, parece que no pierden la perspectiva a la hora de reflejar a un ser despreciable. Bueno, vale, a Coppola le salió un tanto diabético, pero hay sangre y hay escenas que dan asquito.

La cuestión es que cuanto más tiempo pasa, mejor nos caen los monstruos del ayer. El colmo de la pastelada es un vampiro que tiene mas años que Matusalén pero sigue yendo al instituto, para lo cual barajo dos opciones: es un pederasta o sencillamente es tonto de baba. ¿Quien demonios quiere seguir yendo al instituto de por vida?

Entre tanto clan vampiril, tanto adolescente guapo, pálido y colmilludo, tanto lestat mojabragas, tanto guapete bebiendo sangre embotellada y demás joyas surgidas de la entrepierna de sus autores, de vez en cuando aparecen obras que merecen la pena ser visitadas.  Como Déjame Entrar.

Déjame Entrar no es una versión 3.0 de la temática de vampiros, sino más bien la vuelta a los orígenes: los vampiros no "molan". Son algo horroroso, una amenaza para el vecindario, algo que te obliga a mirar atrás cada dos pasos. No necesitan darte sustos ni moverse como lagartijas para hacer que pases miedo.


Un cocktail entre el miedo, la soledad y el amor desde la perspectiva de dos niños condenados por el mundo y por sus propias limitaciones, cada cual las suyas.  Es un viaje bello al terror de un barrio que no comprende y en el que no hay héroes: solo personas normales que quieren seguir con sus vidas, sean estas como sean. En definitiva, Déjame Entrar es una gran historia de vampiros, de los de verdad.

3 comentarios:

Didac Valmon dijo...

lo tengo pendiente pero aun no me he decidido

AnnaRaven dijo...

Ya me habías dejado con las ganas cuando me habías hablado de ella en Navidades, así que creo que tendré que conseguirla por algún medio. Hmmm llamar a Berto?

Adrianos dijo...

Dejame entrar ha sido una de las mejores películas del año... Feliz 2010 y me alegro que alguien critica toda esta fiebre rosa vampirica :-)