23 enero 2010

Sillas de ruedas y gatos azules.



Criticar la película Avatar se esta convirtiendo en deporte nacional de todo aquel que considera tener más de dos dedos de frente y alguna aptitud artística. No reniego de ello, es más, a pesar de echar mis lagrimitas (soy capaz de emocionarme con un anuncio de Audi cualquiera) reconozco que la historia esta basada en conceptos manidos y pretenciosos donde los haya. Pocahontas, Bailando con Lobos, El Ultimo Samurai; me atrevería a decir que incluso Matrix (oh, eres el elegido y vas a pilotar un pterodáctilo al que no se acerca ni dios porque muerde) todos juntos, mezclados, no agitados, y con una puesta en escena espectacular.

Sin embargo hay detalles que sí me merecen cierta consideración, a pesar de que desconozco sus fuentes de inspiración me resultan secretamente familiares. En la actualidad, en la que ya estamos saturados de información New Age, de sectarismos raros, de gente que se cree restaurador de culturas ancestrales y de gente que va detrás intentando burlarse de ellos, las tendencias televisivas y cinematográficas apuntan a una ciencia que da respuesta a todas las paranoias del universo -vease Fringe- . De este modo podemos entrar en terrenos pantanosos sin parecer irracionales.  Así, en lugar de hablar de energías etéreas, se habla de conexiones sinápticas sin las cuales la red global moriría. Desde luego saldría más barato que el robo al que nos someten las compañías de telefonía fija.

Esas son las cosas que me llaman la atención de la película. El mensaje que los na`vi nos ofrecen y que tanta falta nos hace a todos, lo creamos o no. En un mundo -el nuestro- en el que hemos perdido la noción del todo, la certeza de que somos parte del mundo y no sus enemigos, viene bien un poco de magia que nos lo recuerde.

Me iré a Pandora, a recoger esquejes de Arbol Madre para plantarlos en el jardín. Quiero tener un enchufe en el pelo que me conecte a una conciencia global en lugar de pensar que mi ombligo tiene la mejor pelusa. Quiero surcar el aire subida a un ave y dar las gracias a todo aquello que muere para que yo viva.

2 comentarios:

Didac Valmon dijo...

mañana te cuento cuando la vea en 3d

Rakel Archer dijo...

Ya nos contarás. En el cine de mi barrio no había 3d. *sigh*