16 julio 2010

El farol Valdemar

Sería fácil, extremadamente sencillo echar más leña a un fuego que ya arde bien. Motivos no faltan y casi todos se centran en la labor de un director y creador novato. La primera sensación al visionado era "no, esto no está bien" sin tener muy claro qué es lo que no funcionaba. Evidentemente hay muchas cosas que no "me funcionaban" Y AQUÍ VIENE UN SUCULENTO SPOILER:

La excusatio non petita de una aprendiz de mujer fatal a bordo de un majestuoso tren, un Aleister Crowley con pintas de cabrero y acento castizo, la reunión de personajes históricos por metro cuadrado más forzada y bizarra que recuerdo, las presentaciones a pie de escalera mas cercanas al acto de colarse en una fiesta de universidad que al remilgueo de la sociedad de principios de siglo, unos actores desaprovechados, unos diálogos manidos y prefabricados que no pegan, una banda sonora ideal para el cine pulp, pero no para una película de terror.

Sin embargo hay otras muchas otras cosas que si me funcionan. El argumento, de momento,  sin entrar a valorar el  purismo hacia la obra de Lovecraft, me parece digno. (he dicho el argumento, no el guión ni los diálogos) Todo sea que ahora, en esa segunda parte de resolución deje de tener sentido.

Lo que mejor me funciona es el tremendo farol que una persona sin ningún tipo de experiencia se ha tirado. Y no solo se ha tirado el farol, sino que además se lo ha creído. Hay que tener muchas agallas para crear dos partes de una opera prima y escudarse en que los directores de culto también lo hacen. Para ello, primero hay que ser un director de culto, creo yo, y luego te podrás dedicar a maltratar a tu audiencia con películas inconclusas.

A la vista de las criticas, estoy segura de que al señor Alemán le ha llovido suficiente mierda como para abonar un par de hectáreas. Somos crueles por naturaleza y es muy sencillo atacar desde la comodidad de tu casa y al amparo de una identidad velada. Pero llamar idiota a alguien no le hace a uno más inteligente. Estoy segura de que la determinación y esa sabiduría popular de "lo que no mata, engorda" conseguirá que con el tiempo nos traguemos nuestras palabras. Y si no me creéis, mirad a Penélope Cruz.

3 comentarios:

AnnaRaven dijo...

Bueno, y añadir que si el final de la saga es le predecible final que todos nos imaginamos, es un error de niño de la ESO escribiendo relatos para concurso literario colegial..eh?

Rakel Archer dijo...

Pues no se me ocurre ningún final en concreto. A mi, como a Sheldon Cooper, me gusta que me decepcionen en el orden que tengan previsto... ;)

Rakel Archer dijo...

Pues no se me ocurre ningún final en concreto. A mi, como a Sheldon Cooper, me gusta que me decepcionen en el orden que tengan previsto... ;)