No suelo releer nada que no entre en un examen o no me obliguen a firmar. Con la enorme cantidad de libros que tengo en la fila de pendientes no me planteo volver a leer determinados libros. A algunos les echo un ligero vistazo con la idea de asegurarme de que el recuerdo que tengo de ellos no ha sido edulcorado con el paso del tiempo. Sin embargo hay un libro pequeñajo que se salta esa norma.
A quien le guste la sátira, no se lo puede perder.











0 puesahoraquelodices:
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