24 febrero 2011

Repasando libretas: Cadáver Exquisito

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Esto ocurrió durante las navidades de 2009. El binomio preliminar Raven-Archer se encontró ante dos cafés, una libreta y un boli. Y pasó lo que tenía que pasar. Ahora lo rescato aquí para deleite o vergüenza ajena, lo que más gusten.

Es curioso ver todo lo que es proclive a caer rodando por las escaleras de una casa. Empezaron cayendo las cajas vacías de una mudanza interminable, la ropa sucia enviada a puntapies hasta el lavadero. Incluso las maletas llenas, camino de aquél viaje relámpago de reconciliación. 

A ella le asustaban las escaleras sin alzado, de noche cerraba los ojos y creía oír a los fantasmas de todas las noches en vela que intentaba olvidar, haciendose un hogar entre los peldaños cinco y seis del primer tramo. Allí buscaban la comodidad de la calefacción y la protección de un rellano en la que cientos de veces habían pensado en colocar un paragüero o un jarrón alto repleto de esquejes de bambú. 

El primer jarrón fue víctima de una estrepitosa caída que despertó a los niños y supuso varias noches de cama redonda e insomnio general. En otras ocasiones, las piezas colocadas sobre los escalones amanecían en cualquier otra parte de la casa. Para que los pequeños no se asustasen, el juego matutino era encontrar el jarrón de bambú. 

Gloria, la mayor, era la que mejor jugaba. Siempre adivinaba el lugar al que habían ido a parar todas y cada una de las piezas: el armario de la habitación de invitados, la cuna de Gabriel, la caja de juguetes viejos de debajo de la cama de la abuela que alguna vez tendrían que llevar al desván o las tripas oxidadas y desinfectadas del viejo lavavajillas que había reducido a informes manchas de plastico a la granja de Hello Kitty. 

Gloria había heredado de mi padre ese sexto sentido que le hizo popular entre las gentes de su tierra. Ese don inquietante del que mi mujer no quería ni oír hablar y cuya mínima mención suponía una semana de conversaciones tensas y de lámparas encendidas hasta las tantas. Un día, uno cualquiera Elena subió a nuestro dormitorio y bajó con una bolsa de viaje. me dijo, y se fue, dejándome solo con los dos niños y una casa encantada.

Podíamos hacer café, temprano y siempre que no lloviese demasiado, pues los días calurosos exigían un tributo de té rojo, templado y oscuro con galletas de gengibre. También podíamos usar el salón por las tardes, aunque no en el día de autos ni en las noches de solsticio, así como colgar espejos en los pasillos o en la habitación principal. La regla de los espejos era la más importante para asegurar la buena convivencia. Poco  poco aprendimos a sobrevivir y a intentar olvidar a una esposa y una madre que permanecía prácticamente muerta ante nuestros ojos. Claro que el mundo deja de ser perfecto, o los riesgos asumibles en cuanto te sientas a observar el paisaje y mientras creía disfrutar de la puesta de sol, Gloria se convirtió en una adolescente.

Su habitación empezó a llenarse de chucherías sentimentales fruto de sus nuevas amistades de instituto. Las superficies que antes conquistaban muñecas y puzzles eternos dieron paso a pequeños tarros de perfume y pañuelos de colores. En poco tiempo, la coquetería trajo sus primeros pintalabios y un mundo de bolsas de tiendas de moda sembraba el suelo de su habitación. Una tarde de trapos con las amigas del alma de aquella semana dió paso a la ruptura de un tabú, a cambio de un pellizco de vanidad y autoestima cuando una de sus amigas sacó un enorme espejo que había escondido detrás de una armario y lo plantó delante del pasillo que daba a la escalera.

Mientras se retocaba el brillo de labios le pareció ver una sombra en la esquina superior derecha de la plata reflectante, probablemente fruto de la condensación de una sombra de ojos mal cerrada en el útero de un bolso plagado de pinceles, lápices y esponjas retocadoras. Al terminar de perfilar su labio inferior, carnoso, liso, suave y sensual aunque todavía estrecho como los labios de los niños, esa sombra había desaparecido. Pero a ella apenas le importó. ¿A quién podía preocuparle una mota de polvo azul? Sin embargo para sorpresa de todos nosotros, esa noche, sobre la mesa del salón, encontramos un pequeño brote de bambú. 

Nacía directamente de la mesa y bajo a misma una pequeña raíz se hundía hasta la madera que cubría el suelo. Las sombras se hicieron cada día más persistentes y el bambú crecía cada vez más hasta que la mesa no soportó más la presión y saltó en pedazos ante la mirada indolente de Gloria, dejándome los pies en el aire. Ambos miramos al suelo sonde las raices desaparecían esperando un nuevo acto de soberbia espectral. Las tablillas de madera empezaron a saltar describiendo meandros sobre el suelo del salón hasta llegar al espejo. Gloria se acercó para ver que iba a suceder a continuación. Antes de alcanzar la superficie reflectante un ruido seco le hizo dar una paso atrás. El espejo se había quebrado en pedacitos no mayores que un guisante...

...que esparcidos por el suelo dibujaban la desvaída silueta de una madre, una esposa, desaparecida ya hace tiempo. Confusa y asustada se giró para mirar al magnífico ser vegetal enraizado en el mismísimo infierno. El árbol, de un modo constante y casi meloso, se irguió sobre su tallo para envolver a mi hija en un mar de hojas esmeralda que cortaron su piel blanca y perfecta hasta que el suelo se cubrió por completo por un mar de aguas escarlatas. Petrificado por el miedo, incapaz de emular a los héroes de las películas, permanecía al final del pasillo, observando la horrible muerte de una niña que tan sólo era capaz de murmurar con lágrimas en los ojos:

14 febrero 2011

Barcelona ™ en los medios de comunicación

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Ya va siendo hora de hacer un pequeño recuento de nuestras apariciones en los medios a raíz de la publicación del cómic.

En prensa


El Periodico de Catalunya



Diari d´Andorra


Diario El Mundo, Revista Tendències


Revista Dedo Medio

En la revista Benzina



En Radio

Sagar Fornies, Jordi Pastor y  Claudio Stassi en el Cabaret Elèctric

 José Homs, Jordi Lafebre, Damián, Roger Ibañez y Alex Fernandez En Com.Radio

En TV

Marcos Prior, Rakel Archer y Alex Fernandez Para el Ayuntamiento de Barcelona.








Damián, Jordi Lafebre y Nacho Fernandez para BTV Notícies


www.btvnoticies.cat


Sergi Álvarez en L´Imperdible



Han hablado de nosotros en la red... 

Guía del cómic

Zona Negativa

El comicsario

Imakinarium

Suite 101

Freakarq

LaNuez

Daykoku


Y esto no acaba aquí...

06 febrero 2011

Resumen muy particular de BCNegra 2011

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Para lo poco que me gusta estar sentada frente a alguien que me da la tabarra (véase profesores), tengo cierta debilidad por las charlas, las mesas redondas, las conferencias... Y si además se trata de un elenco de escritores de la talla de los que formaban las mesas redondas de la Semana Negra de Barcelona, uno aguanta lo que le echen, incluso el frío endemoniado que hacía en La Capella los primeros días. O los grupitos de apoyabolsos le-guardo-el-sitio-a-una-amiga que se atrincheraban en las mejores zonas del público. Todo sea por aprender.

Finalmente asistí a seis de las mesas redondas que se anunciaban: Hablaron de espías y de metodología policial a través de un divertido atraco simulado. Se habló de una Barcelona como fuente inagotable de historias, de la novela negra en lengua alemana, de escritores británicos y de la reinvención de la novela de misterio. 

Paco Camarasa actuó como maestro de ceremonias. No se me ocurre nadie mejor que el dueño de Negra y Criminal: un local a medio camino entre club social, librería especializada en género negro y parque temático. Si alguna vez vuelvo a abrir una librería quiero que sea como esta. 

De esos días y sus charlas, estas conclusiones.

-Para realizar un trabajo en condiciones hay que documentarse. Mucho.

-No hables de lo que no conoces o la historia acabará chirriando.

-¿Te has documentado lo suficiente? Te aconsejo instalar una tienda de campaña en tu biblioteca favorita.

-La percepción es algo único. Intransferible y demasiado frágil y maleable. (Esto lo sabe todo el mundo, pero no está de más que nos los recuerden)

-¡Documéntate!

-Descubre la papelera como el mejor amigo del escritor.

-Los buenos sentimientos son enemigos de la buena literatura.

-Ármate de paciencia.

-Y, por si no lo he comentado, hay que documentarse.


Además de las conclusiones, saco una lista de novelas para sumar a mi ya larga lista de pendientes. Entre ellas:

Sin Cobertura, de Jordi Bordas y Eduardo Martín de Pozuelo. Basada en la muerte de siete agentes de CNI en la guerra de Irak en 2003

Los Libros de Plomo, de Fernando Martínez Laínez. En palabras de Jose Luis Ibañez: Un Dan Brown pero bien escrito. Ambientada en el Reino de Granada.

Corona de Flores, de Javier Calvo. Ambiente gótico y científicos desquiciados en la ciudad condal. Ñam, ñam...

Tren de Venganza, de Xavi Casinos. Cuyo eje central es la construcción del tramo de Ferro-Carril Barcelona - Mataró

Barcelona Far West, de Jordi Solé. Inspirada en la estancia de Bufalo Bill en la Barcelona de fin de siglo XIX.

Una Heredera de Barcelona, de Sergio Vila Sanjuan. Ambientada en los convulsos años 20 barceloneses.

Sorry, de Zoran Drvenkar. Cuya premisa es la creación de una agencia que se dedica a pedir perdón en nombre de terceras personas.

Sombras Sobre Berlin, de Volker Kustner. Ambientada en la Alemania de 1929.

En Caída Libre, de Rosa Ribas. La comisaria Cornelia Weber-Tejedor nos lleva esta vez al inmenso aeropuerto de Fancfort y su submundo.

El Beso de Glasgow, de Craig Russell. De título autoexplicativo.

Las dos primeras entregas del Red Riding Quartet de David Peace. Tetralogía sobre el Destripador de Yorkshire.

Solo el Silencio, de R.J. Ellory.  Heredera del espíritu de Steinbeck o Capote. Me encantó su modo de entender la literatura y la novela negra.

Invitación a un Asesinato, de Carmen Posadas. Recogiendo el espíritu de las novelas de misterio de Agatha Christie.



Me quedé con las ganas de asistir a la charla que daba Baltasar Garzón sobre crimen organizado. Finalmente, y temiendo que en algún momento dejara de ser una charla alrededor del género negro para convertirse en otra cosa, decidí perdérmela. Como muchas otras a las que no pude asistir.

Y el año que viene... volveré.