27 marzo 2012

Limpieza General

He perdido la cuenta del tiempo que hace que no escribo en este blog. Es mucho ya. Y a pesar de que en ocasiones el cuerpo me pide cerrarlo y seguir a otra cosa hay motivos que me lo impiden. No es lo que parece. No se trata de inmovilismo, ni siquiera de un sentimiento de nostalgia que paraliza e impide avanzar. Se trata de otra cosa.

by Will Murai
Inauguré este blog el día de mi cumpleaños, allá por el dos mil cinco. Tiempo emblemático para mi porque supuso cambios vitales profundos. Resucité de una década sombría y penosa, llena de recuerdos terribles que ahora sirven para asustar a pusilánimes en relatos densos y claustrofóbicos.  De entonces hasta ahora, siete años después, mi vida es otra. Una nueva, diferente, más acorde con mi verdadero yo y con mis inquietudes. Una en la que las posibilidades vuelven a abrirse ante mi tras la cerrazón del mundo que dejé atrás.

Desde entonces hasta ahora han pasado muchas cosas. He hecho grandes avances que a algunos les sabrán a poco porque miran desde su perspectiva de llevo-toda-la-vida-intentándolo. No sigo el camino recto porque desde la lejanía ya se ve lo que hay. Elijo un camino tortuoso, que quizás no me lleve a la fama y el dinero. Ni siquiera me permite vivir de lo que me gusta y me hace cambiar de parecer cada tres curvas, pero todo lo que me encuentro en él hace que el viaje merezca la pena.

Es cierto que, a pesar de que en los últimos años este blog ha estado enfocado, de un modo u otro a, llamémosle "narratología", nunca ha tenido una temática bien definida y en sus primeros tiempos, como la mayoría de páginas personales, era una amalgama de diario de pataletas, club social, muro de graffitis y palestra de autora oxidada con muchos sueños y poca profesión.  Las cosas cambian y en la actualidad hay mil plataformas diferentes en las que decir burradas a diario y compartirlas con seres afines, con lo cual las bitácoras han quedado en un plano más profesional. Están enfocadas a facilitar información útil por vías no oficiales y narradas desde la experiencia, o a la posibilidad de mostrar el trabajo propio.  Es ahí, donde tengo la tentación de cerrar esta página porque más allá del puro ombliguismo no siento que lo que escriba aquí le sirva a nadie de mucho. Pero por otra parte sentiría que reniego del sendero recorrido de todo lo que me ha llevado a estar aquí y ahora. Quizás no sea mucho, pero es mi camino y este es el diario de ese camino.

Así que no tengo muy claro qué voy a hacer al respecto. Seguramente haga una limpieza general, le pase una mano de pintura al techo y cambie las cortinas.   Es bastante probable que, aunque fuera de fecha, termine algunos memes que se quedaron a medias, reordene mis ideas, vuelva a hablar de nuevos proyectos y te cuente cómo van los viejos.  Es más que seguro que te daré la paliza con reseñas pasadas de fecha, con opiniones peregrinas  y de vez en cuando tenga alguna de mis pataletas. Lo que tengo claro es que no me voy. El camino sigue bajo mis pies.

3 comentarios:

Didac Valmon dijo...

con eso que dices ya me vale, pero leerte siempre es un placer, pelotilleo innecesario, que me gusta...si empezaste por el 2005 ese es, exactamente, el tiempo que nos conocemos cuando en mis largas tardes tú te conectabas al msm...curioso.
Hables de lo que hables es bueno tenerte.

Cisne Negro dijo...

Te comprendo perfectamente porque me pasa exactamente lo mismo. Un abrazote.

Rakel Archer dijo...

Jeje, cierto Didac. Eran divertidas aquellas charlas.

La única diferencia entre entonces y ahora es que antes decía las mismas burradas pero temía las repercusiones.
Ahora no. Habré madurado. ;)


Cisne, acabaremos abriendo un e-zine. Lo veo... XD